El capítulo de Zeus

© 2000 por Torquemada

Traducción al español por Verena y Natharell


"Timos del Siglo XX"

está orgulloso de presentar:

"Hades no es suficiente" o "Seiya nunca muere"

(El guión del Capítulo de Zeus, perfecto para que los animadores de Toei lo eviten de cualquier forma).

This page was last modified: 2001/07/25


Back to Stayka's Saint Seiya Index | FanFics | Site Index


Prologo

¡El Olimpo encara una nueva mañana! E inmediatamente se arrepiente


"¡Hermes! ¡Hermeeeeeeeees!", el doloroso gritó sacó al Mensajero de los Dioses de su sueño, mucho mejor que un cubo lleno de agua congelada en la cama. Hermes saltó del lecho, buscando sus sandalias. Una de ellas se las había arreglado para desatarse sola durante la noche, y ahora se encontraba flotando alegremente cerca del techo. Cuando Hermes estaba tratando de alcanzarla con el palo de la escoba, el grito se repitió varias veces, el tono de impaciencia creciendo audiblemente. Pero cuando Hermes se había vestido, mas o menos con propiedad, el grito se detuvo. Y eso presagiaba sucesos aún peores.

"¿Me habéis llamado, Zeus?"

Zeus estaba sentado en su trono, leyendo el periódico de la mañana. Parecía una mañana absolutamente ordinaria en el Olimpo, salvo por aquella mancha fresca en el muro y los restos de una copa de ambrosía en el suelo, justo debajo de la mancha.

"Hermes..." La dulce y suave voz de Zeus hizo que Hermes se agachase mentalmente. "Dime... ¿Cuales son exactamente tus responsabilidades aquí, en el Olimpo?"

"Bueno... pero ya lo sabéis, Zeus... Soy un mensajero...", especuló Hermes.

"Un mensajero. Efectivamente. ¿Y que significa eso, Hermes?"

"Er, eso significa, er... que recojo todas las noticias de la Tierra, y las traigo aquí para vos... y, y llevo vuestras órdenes a los otros dioses menores, también... y... er... sus respuestas, si, traigo también sus respuestas..." Hermes continuó, intentando desesperadamente no pensar en ciertas respuestas de algunos dioses de carácter fogoso, que nunca fueron dadas en su forma original por razones de seguridad. "Y, er... soy..."

"Exacto, Hermes. Tú me traes todas las noticias del mundo. ¿Todas, permiteme preguntar de nuevo?"

"Pero, claro, Zeus. Todas. Si, eso es definitivamente. Todas."

"¡¡¡¿ENTONCES COMO ME EXPLICAS EL HECHO DE QUE ME HAYA ENTERADO DE LA SUCIA RELACIÓN ENTRE MI HIJA Y ¡¡¡MI PROPIO HERMANO!!! NO POR TI SINO LEYENDO EL PERIÓDICO?!!!"

Hermes cogió el periódico lanzado en su dirección, al mismo tiempo que ahogaba el aplastante deseo de esconderse debajo de la mesa. Después, con dedos temblorosos, lo abrió. Era el "Daily Olympus", el más cínico, sucio y desvergonzado periódico imaginable -y, como resultado, el más popular. Las gruesas letras mayúsculas le gritaron a Hermes desde primera plana:

¡PILLADOS IN FRAGANTI!

Arriba había una fotografía ligeramente borrosa, obviamente hecha desde una gran distancia, de Atenea y Poseidón juntos. Besándose no exactamente de la manera que sería esperable para dos parientes cercanos.

El artículo decía, "Recientemente, la diosa de la Sabiduría y de la Guerra Justa, Atenea, y el dios de los Océanos y los Mares, Poseidón, fueron vistos... bla... bla... la mano de él estaba sobre su... bla... bla... después entraron en la casa de Atenea... bla... bla... y él se marchó solo por la mañana. Los testigos dicen que aquello continuó durante... bla... bla... Atenea y Poseidón formaron una coalición contra Hades, y después de la caída del Inframundo, parece que ellos... bla... bla... bla..."

"Oh, bla..." Hermes pensó despacio. Desde luego que sabía lo que estaba sucediendo, siendo también el dios del cotilleo. Pero considerando las promesas que Atenea y Poseidon le hicieron juntos, con la advertencia de cumplirlas todas si se le ocurría decir "una única palabra!" a Zeus, Hermes decidió cortar la fuente de la información. Pero, como parecía ahora, se había equivocado.

Cuando Hermes estaba penando febrilmente en posibles explicaciones (había rechazado ya 357, por ser estas demasiado estúpidas u obviamente conllevar un riesgo mortal), Zeus continuó dejando salir sus sentimientos en una voz más normal. "Mi pequeño bebé, mi Atenea... ¿Y con quién? Poseidón, mi propio hermano... ¡sangre de mi sangre! ¡Que vergüenza para la familia!"

"Aquí no hay manera posible de no tropezarte con tus vástagos, tus parientes o tus amantes en el Olimpo, Zeus", Hermes pensó malhumorado. El pasatiempo de Zeus normalmente daba como resultado un constante crecimiento de la cantidad de dioses, y muchas veces suponía un verdadero dolor de cabeza encontrar pareja que no fuese pariente de uno.

"¿Cómo ha podido él? Hacer esas cosas, directamente, debo decir, ¡delante de los ojos de su esposa! ¡Que comportamiento desgraciado y malsonante! ¡Y su esposa está todavía viva!"

"Tía Anfitrite vivirá para siempre, papá. Es una diosa, como todos nosotros. Por tanto es inmortal."

Tanto Zeus como Hermes giranon la cabeza hacia la recién llegada de la entrada.

Botas altas, gastadas y polvorientas; más arriba pantalones gris verdosos con dibujos de camuflaje verdegris, y más arriba de eso, una cómoda chaqueta, de diseño y colores similares. Muchos más arriba, una cara demasiado bella para ser tan seria, y el sombrero con una pluma de águila completaban el retrato del Artemis, la diosa de la Caza y una de los hijas favoritas de Zeus.

Artemis agarró la silla más cercana, se dejó caer pesadamente en ella, cruzó las piernas sobre la mesa y comenzó a rellenar su pipa con tabaco de su propiedad. Zeus frunció el ceño, pero decidió no comenzar a regañarla sobre moralidad, sobre las mujeres que fumaban y el daño para los pulmones. La reacción de Artemis, la feminista más feroz del Olimpo, era previsible, y Zeus no quería volver a experimentarla nunca.

"¿Así que has escuchado todo lo que está pasando aquí, nenita?"

"Aha. Y te diré una cosa, papá -esto no me sorprende en lo más mínimo. Has mimado a Atenea hasta niveles insufribles, papá. Así que tu reacción es bastante divertida para mi. No puedes culpar a nadie salvo a ti mismo, realmente." Artemis exhaló un aro perfecto de humo hacia el techo.

"¡Ja! ¿Así que estás diciendo que es culpa mía que mi hermano haya seducido a mi hija?"

"Papá, ellos no son los primeros ni serán los últimos, así que ¿a qué tanto melindre? Además, no creo que Tio Poseidon sedujese a Atenea. Fue, como probablemente acabarás de leer, una "coalición"". Artemis escupió la palabra como si fuese un trozo de comida envenenada. Y después escupió de verdad. En el suelo.

"Nenita, por favor...", dijo Zeus con una expresión de dolor en el rostro.

"Perdón, papá. Olvido constantemente que no estoy en el bosque." Artemis limpió el escupitajo con su bota y continuó. "Esto lleva sucediendo desde hace bastante tiempo, papá, pero no has querido darte cuenta. En primer lugar, ella y Ares no quisieron compartir ciertas áreas de influencia. Luego, mi hermano gemelo..." Artemis miró a Zeus con reproche, y él no puedo evitar apartar la mirad. "Aún más, la cosa se puso aún mejor y ella empezó a meterse en asuntos extranjeros: recuerda la nota de protesta de Odin, y después de eso lo duro que tuvimos que aplicarnos para apagar el creciente conflicto con el Panteón Cristiano... Luego esa estúpida lucha entre ella y Tío Poseidón. Y finalmente el horrible caos en el hogar de tio Hades fue una vergüenza total, ¡e incluso así cerraste los ojos! ¿Qué será lo siguiente que ocurra, papá, para que tengas que darte cuenta del comportamiento de Atenea?"

"Pero, tú misma lo has dicho, nenita, ¡Atenea estaba luchando contra Poseidón! Y ahora... " Zeus suspiró.

"Papá, ¡la enemistad a primera vista siempre significa que una relación caliente sucederá en el futuro! Ese es uno de los principios generales del universo, y ni tú puedes evitarlo."

"Pero Atenea parecía que tenía un juguete entre los mortales, ¿no? Por lo menos así fui informado". Zeus miró a Hermes con los ojos entrecerrados; éste había comenzado a relajarse y a sentirse agradablemente olvidado.

"¿Un mortal? Tu Atenea siempre fue lo suficientemente lista como para enredarse con mortales. No es Afrodita. Además, ese mortal al que probablemente te estás refiriendo está ahora encerrado en las ruinas del Inframundo junto a Tio Hades, y nadie sabe exactamente su localización."

"Nenita, pero... ¿cómo es que estás tan bien informada sobre lo que está ocurriendo en la vida de Atenea?" Una súbita sospecha golpeó a Zeus.

Artemis parecía intranquila.

"Bueno, papá... Llegué a un pequeño acuerdo con Afrodita, y ella hizo un poco de espía por mí en el Santuario de Atenea..."

"¿Tú y Afrodita? ¡No puedo creerlo! ¡Vosotras dos siempre habéis estado peleándoos como perro y gato!"

"Hay veces que los propósitos elevados unen, papá." Artemis se encogí de hombros. "Además, no somos tan diferentes, si piensas sobre ello. Yo soy feminista, ella es femenina. Seis letras de nueve no está tan mal."

"¿Y que es de Afrodita ahora?

"No lo se, y eso supone un dolor de cabeza adicional para mi, porque me siento responsable. Verás, Afrodita decidió reencarnarse en un hombre porque las mujeres del Santuario de Atenea debían llevar máscaras -esa es otra cosa por la que deseo protestar- y a Afro le gusta ser notada, ya la conoces. Así que participó en la revuelta contra Atenea, falló y fue desterrada a los dominios de Tío Hades junto con los otros rebeldes. Ahora, tratar de encontrarla en medio de ese caos..."

"¿Afrodita una revolucionaria? Nenita, ¿me estás tomando el pelo?"

"No, papá. La revuelta fue incitada por Ares, y ella por supuesto apoyó a su querido segundo marido." La cara de Artemis irradió disgusto de verdad y la resolución de que ella, Artemis, jamás se sacrificaría por ningún cerdo chauvinista, pero los errores de los demás podían ser tolerados de alguna manera.

Un pesado silencio se apoderó del comedor, e inmediatamente fue roto por las siguientes palabras.

"Mi cabeza... oh, mi cabeza..." Las palabras habían seguido a un gemido incial, y la cabeza antes menciondada emergió de debajo de la mesa.

"Buenos días, Dioniso," Artemis saludó al dios del Vino sin mucha emoción. Era una situación ordinaria en una mañana ordinaria.

"Horrible mañana, Nenita. ¿Podrías dejar de fumar? Parece que me estoy marenado... " Dioniso se sujetó la embotada cabeza, aún gimiendo.

"¿Y no podrías quizás dejas de beber, en su lugar?"

"No puedo, y lo sabes perfectamente. Tú tienes tus responsabilidades, yo tengo las mías. ¿Y pensar que me has despertado a las consecuencias de mis responsabilidades con esta insignificante, anticuada información de la pequeña hipócrita de Atenea y el viejo veleidoso Poseidón? No tienes ninguna piedad de un pobre dios mareado..."

"¿Anticuada?" Interrumpió Zeus, lanzando una significativa mirada a Hermes.

Hermes supo en ese preciso instante que tenía que hacer algo, a fin de prevenir que algo malo sucediese.

"Bueno, Dioses. Creo que no tenemos mucho tiempo para discutir las razones, porque nuestra primera tarea es reparar la situación tan rápido como sea posible, y prevenir la crisis familiar cuando todavía se puede."

"Estoy de acuerdo". Hermes miró a Artemis, agradecido. "Una única cuestión: ¿cómo?"

"Bueno, debemos devolver sus hombres a Atenea, juntos, liberando a Afrodita como inicio. ¿Quizás entonces Atenea quiera declarar la guerra a alguien y olvidar sus asuntos románticos?" Hermes se sentía orgulloso de su habilidad para pensar rápido e inteligentemente.

"Cierto," Artemis le apoyó nuevamente, y esto despertó una ligera sospecha en Hermes. "Pero, otro 'cómo' aparece ahora, y algo más. ¿Y si Atenea decide atacar, digamos, el Panteón Hindu? ¡Hay cientos de miles de dioses allí! Y podríamos fallar esta vez, padre..."

"Tienes razón, Nenita. Pero estoy muy seguro de que nuestro pequeño Hermes pensará un modo para salir de esta, ¿lo harás, Hermes? Fue tu idea, después de todo, ¡y seguramente sabrás como resolverlo!" La sonrisa de Zeus, cálida y complaciente como la de un tiburón, fue la mejor prueba de que Hermes sobrestimaba su capacidad para pensar rápida e inteligentemente.

"Ok, entonces supongo que podemos retrasar esto," Artemis suspiró. "¿Pero que hay de rescatar a los Santos de Atenea? El Inframundo está todo en ruinas, y tio Hades está en ningún sitio encontrable."

"Bah, y lo llaman a eso problema," una voz escapó de debajo de la mesa. "Llamad a su mujer, eso es todo. Ella siempre ha sido capaz de encontrarle, especialmente cuando Hades no quería ser encontrado."

"¡Eureka!" Zeus aplaudió. "¿Como pudimos olvidar a Persy? ¡Debemos hacerla venir inmediatamente!"

"Bueno, Persefone debe estar con su madre en estas fechas..." Hermes se detuvo al darse cuenta de lo que esto les sugería a otros dioses. Excepto, probablemente, a Dioniso.

Demeter, la madre de Perséfone y hermana y suegra de Hades al mismo tiempo (por alguna razón, a Zeus nunca le importó aquella complicada relación entre su hermano y su hija/sobrina. Quizás era porque Atena era su niñita, a la que él dio a luz con total independencia -bueno, casi- y en un modo inusual. Aunque lo más probable fuera que la relación era demasiado complicada para Zeus), era conocida como una fanática anti-civilización. No había ninguna posibilidad de que tuviese periódicos u otra cosa para seguir las noticias del mundo. Incluso si ella supiese lo que había sucedido, sin duda no le contaría nada a su hija -los sentimientos de Demeter hacia su hermano/yerno estaban muy lejos de la adoración.

Todo ello significaba que Perséfone aún no sabía nada.

"Alguien debería informarle." Ese era Zeus.

Artemis parecía estar tremendamente intersada en la mancha de ambrosía de la pared. Dioniso volvió a la seguridad debajo de la mesa y mantuvo un sospechoso silencio. Y el pobre Hermes estaba demasiado enterado que quién terminaría haciéndolo, como cualquiera.

"Entonces yo... eh... debería irme, ¿verdad? Eh... para encontrar..."

"¡Que amable por tu parte, Hermes! Hazlo y puede que olvide este maldito Daily Olympus de hoy."

"Bien, Zeus." Hermes suspiró como si acabara de ser condenado a una horrible y lenta tortura. Y eso era realmente, pobre Mensajero de los Dioses, porque el temperamento de Perséfone, completamente opuesto a la naturaleza flemática de su madre, era demasiado bien conocido y temido en todo el Olimpo.


Fin del Prólogo

Capítulo 1


Disclaimer: Saint Seiya is the property of Kurumada Masami, Shueisha and Toei Animation.


This page belongs to Saint Seiya Archive at http://www.saint-seiya.de

© by Torquemada - Email: llareggub@gmx.net