El capítulo de Zeus

© 2001 por Torquemada

Traducción al español por Verena y Natharell


"Timos del Siglo XX"

está orgulloso de presentar:

"Hades no es suficiente" o "Seiya nunca muere"

(El guión del Capítulo de Zeus, perfecto para que los animadores de Toei lo eviten de cualquier forma).

This page was last modified: 2001/07/25


Back to Stayka's Saint Seiya Index | FanFics | Site Index


Capítulo 7

¡Protesto, Señoría! Kanon Crusoe y Viernes, trece.


 De: Zeus@olimpo.org.gr
 Para: Hades@infierno.org.gr
 Asunto: ¿Quizás otro favor, por favor?


 Querido Hades,

 ¡Muchas gracias por tu ayuda!  Hermes y Cerbero han
 encontrado a esa gente, pero probablemente ya lo sabes. 
 Me sorprendí realmente, sin embargo, cuando
 Afrodita rehusó a volver al Olimpo.  Parece que
 aún quiere mantener su disfraz por algún
 tiempo.  Pero es madura y una mujer casada, y puede
 tomar sus propias decisiones independientemente. 

 He hecho una transferencia a tu cuenta.  No es mucho,
 pero es todo lo que tengo en mi cuenta privada.  No
 puedo usar la oficial, porque Hera se daría
 cuenta inmeditamente, siempre se da cuenta de esas
 cosas --pero ya la conoces por ti mismo. 

 Mientras tanto, me siento avergonzado de usar tu
 generosidad cuando estás en una situación
 tan complicada, pero ¿podrías hacerme otro
 favor, por favor?  Esta vez quiero rastrear y recuperar
 a alguien que está atrapado en alguna
 dimensión desconocida.  ¿Quizás tienes un
 especialista dimensional de más allí en
 el Inframundo?  Se que te llega gran variedad de gente,
 así que quizás esté ahí la
 oportunidad.  Apreciaré tu ayuda en gran medida. 

 Espero que no estés demasiado enfadado con mi
 pequeña Atenea por este pequeño
 incidente.  No es mala chica, pero a veces es demasiado
 impetuosa. 

 Oh, ¿y puedes mandarme ese juego Kamasutra otra vez? 
 Hera lo encontró y lo borro. 

 Abrazos y saludos,
 Zeus.
 


 De: Hades@infieron.org.gr
 Para: Zeus@olimpo.org.gr
 Asunto: RE: ¿Quizás otro favor, por favor?
 Adjunto: tetris.zip


 Passa, hermano,

 ¡Gracias por el dinero! Agradezco cualquier suma que pueda
 conseguir.

 > aún quiere mantener su disfraz por algún 
 > tiempo
 ¿Ves? ¡Te lo dije!

 > Espero que no estés demasiado enfadado con mi 
 > pequeña Atenea por este pequeño incidente

 Tomatelo con calma.  Por supuesto que no estoy
 enfadado.  Niños, hay niños por todas
 partes -- ¿recuerdas cuando Hypnos y Thanatos eran
 pequeños y como cambiaban sus puestos en el
 Día de los Inocentes(1)?  Te digo, *a eso* lo
 llamo yo 'problema'.  Tu Atenea es un ejemplo de
 obediencia y deber, comparado con esos dos mocosos. 

 > pero ¿podrías hacerme otro favor, por favor? Esta 
 > vez  quiero rastrear

 Afortunadamente, tengo algo en mente, y casi se como
 ayudarte.  Solo que no te impacientes, ¿lo
 harás?  Parece que uno de mis jueces,
 Rhadamanthys, se largó de vacaciones secretas
 dimensionales y está en ningún sitio
 donde pueda sen encontrado, así que
 también le necesito de vuelta. 

 Mis mejores deseos,
 Hades.
 


"¡Rhadamanthys! ¡Me he quedado sin calcetines limpios!"

El Espectro del Wyvern alzó la vista de su agenda, donde estaba escribiendo algo, y miró ceñudo a su involuntario compañero.

"¿Que relevancia tiene ese hecho para mi persona?"

"Me veo en la obligación de recordarte, Rhadamanthys, que es tu tarea hacer la colada," respondió Kanon de Sea Dragon, dulcemente.

"¡Protesto! Ya tengo dos tareas extra en letrinas y una extra de cocinar, ¿o no?"

"Denegada." El tiempo pasado con aquel alto rango de los jueces del Inframundo había sido suficiente para que Kanon comprendiese e incluso aprendiese un poco de su lenguaje. "La defensa ha perdido las anteriormente citadas tres tareas en un juego de póker, que tuvo lugar hace ocho unidades locales de tiempo, equivalentes a los dias terrestres. El fiscal puede presentar todas las pruebas necesarias, incluyendo la nota con la firma del defensor, si se requiere."

"Con la venia, el fiscal estaba jugando con una baraja marcada," masculló Rhadamanthys, malhumorado.

"¡Protesto! ¡El testigo está especulando sin ninguna evidencia!" Kanon alzó la voz.

Rhadamanthys suspiró, pero cerró su agenda y se levantó.

"A la primera pregunta, irá la defensa y hará la condenada colada, respondo que si."

Caminó hacia la puerta, se detuvo en sus pasos y añadió antes de irse: "Que no conste en acta. Kanon, ¡eres un auténtico bastardo!"

"¡Ey!" Kanon gritó al Espectro que se retiraba. "Y quien tuvo que hacer todo el trabajo eléctrico porque alguien tenía miedo, ¿eh?"

Rhadamanthys ignoró aquello, o quizás no lo escuchó de verdad.

Los peores días de la fiebre del camarote habían pasado y se continuaron con un perídodo de ignorar y evitarse el uno al otro tan a fondo como fuese posible. Ahora, se encontraban en ese periodo de relación, en que las ventajas y los vicios habían sido descubiertos, las personalidades se habían acostumbrado la una a la otra, y las sosas tareas diarias lo superaban todo (que suele ser lo que les pasa a las parejas en su segundo o tercer año de matrimonio). Así que Kanon, que anteriormente pensaba que se pondría enfermo cada vez que veía al Espectro del Wyvern, admitió para si mismo que, a pesar de su molesto modo de hablar, Rhadamanthys definitivamente no era el peor compañero.

Mientras exploraba el sitio después de su llegada, tropezó con un gran libro con el título "Libro de Visitas", y pasó varias y educativas horas hojeándolo. El último párrafo que encontró era especialmente divertido: "¡Querido Mime! ¿Recuerdas cuando te llamé el peor músico del mundo? Ahora veo lo terriblemente equivocado que estaba contigo. Donde quiera que estes, por favor, perdóname. Siegfried."

Kanon no sabía quien era ese tal Siegfried, pero tenía una fuerte sospecha sobre la persona a quien este se refería, así que no pudo refrenarse en añadir: "Siegfried, tus palabras son la Sagrada Verdad. Espero que no sufrieras por mucho. Kanon de Sea Dragon." Rhadamanthys al menos no tocaba ningún instrumento musical...

"Con la venia, Rhadamanthys del Wyvern cita a Kanon de Sea Dragon a efecto de un evento extraordinario que está sucediendo en el momento actual," la preocupada voz de Rhadamanthys arruinó los recuerdos de Kanon. Rhadamanthys nunca gritaba y jamás alzaba la voz, sin embargo, era audible perfectamente desde cualquier sitio. Era un verdadero maestro en su profesión.

Kanon tradujo automáticamente la frase a un lenguaje humano, y recibió "Kanon, ven deprisa, ¡he encontrado algo nuevo!"

¿Nuevo? ¿En aquel lugar? ¿Después de tan aburrida espera? Kanon salió disparado de la habitación a la velocidad de la luz -- y si. Había algo nuevo, de hecho. Dos unidades enteras de algo nuevo.

Algo nuevo en cantidad de dos unidades flotaba en el aire delante de un preocupado Rhadamanthys como... bueno, la definición de 'ángeles' parecía ser perfecta, si no fuese por un pequeño detalle: los ángeles normalmente no tienen por costumbre exponer sus cuerpos tan desvergonzadamente, por muy hermosos cuerpos que puedan poseer. Y el par de piernas que atrajeron la atención de Kanon y le impidieron dejarlo eran sin duda el par más asombroso de extremidades que jamás hubiera visto en su vida. Incluso las largas botas que acababan en algun sitio del área más alta del muslo no podían ocultarlo. El resto de aquello, visible entre las botas y una mini-túnica (que era tan mini que mejor hubiera sido llamarla maxi-camiseta), solo confirmaba la impresión.

El rostro del ángel de la minifalda, que era igualmente hermoso y enmarcado en cabello rojizo, con aquel natural aire de 'acabo de salir de la cama', que solo puede conseguirse tras muchas y pacientes horas en el sillón de un maestro peluquero, cambió a un gesto de furia con la aparición de Kanon, y con un estrangulado "¡Tú!", el de la minifalda se lanzó hacia Kanon, agarrándose a su garganta.

En verdad, Kanon estaba bastante acostumbrado a aquellas situaciones donde gente que no conocía de repente cargaba contra él con un montón de maldiciones y trataban de matarle después, así que ya tenía preparada la frase para ellos. Solo que aquel extraño en particular, o mejor dicho sus piernas, le distrajeron y todo le pilló desprevenido. Aún así, Kanon todavía tenía una oportunidad para ponerlo todo en el camino correcto.

"Lo siento terriblemente," graznó, tratando de librarse de la presa del de la minifalda, "pero obviamente me confundes con mi hermano gemelo. Dado que no estoy informado de sus relaciones, por favor, dirige todas tus quejas hacia él. Gracias."

"¿Qué?" el mini-faldero dijo, dubitativamente, y la presa en la garganta de Kanon se suavizó un poco.

"El sospechoso tiene realmente un hermano gemelo," apuntó Rhadamanthys. "Ese es mi testimonio."

"Umm..." El de la minifalda estudió a fondo a Kanon y preguntó, "Tu nombre es Saga, ¿no es así?"

"No," Kanon respiró. "Mi nombre es Kanon. Saga es el nombre de mi hermano gemelo."

"Soy testigo," añadió Rhadamanthys, gravemente.

"Oh..." El de la minifalda parecía ligeramente avergonzado. "Perdón, entonces. De verdad os parecéis."

"¡Por supuesto que nos parecemos!" gruñó Kanon irritadamente, y tosió. "¡Somos unos condenados gemelos! Y ahora, ¿te importaría quitarme las manos del cuello y a ti de mi en general? ¡Muchas gracias de antemano!"

"Oh, claro," el de la mini-falda se levantó (dejando su ropa interior azul con margaritas blancas a la vista de Kanon) y tímidamente extendió su mano, ayudando a Kanon a levantarse.

"Y ahora," dijo Kanon, resoplando, "después de esta íntima pero informal presentación, ¿podemos saber quien infiernos sois?"

"Si," dijo Rhadamanthys. "¿Pueden declarar su nombre completo y ocupación para grabarlo, por favor?"(2)

"¿Qué grabación?" El segundo invasor, que aún flotaba en el aire, frució el ceño sospechosamente. "¿Estamos en Cámara Oculta?"

Kanon se fijó en él --llevaba una túnica hasta los tobillos, que parecía mucho más decente que la mini de su compañero a primera vista-- hasta que uno se daba cuenta de las dos aberturas laterales por todo lo largo de la falda, y comprendía que aquel 'ángel' era de hecho un provocador aún mayor. Kanon decidió que debería estar prohibido para los hombres llevar aquellas ropas provocativas. Especialmente delante de otros hombres. Muy especialmente delante de unos que habían pasado mucho tiempo en un lugar desolado sin féminas.

"Relax," dijo, más para si mismo que para el 'ángel'. "Es un abogado, es la forma en que ellos hablan."

"Ah," dijo el de la mini-túnica con alivio. "Entonces hemos venido al sitio adecuado."

"Respondan a la pregunta, por favor," les recordó Rhadamanthys.

"Sin problema." El de la túnica corta le miró divertido. "Jaoh del Lince, freelance."

"Coma Berenice, la misma ocupación."

"Es un placer conoceros. Mi nombre ya lo sabéis, y el abogado de ahí es Rhadamanthys del Wyvern."

"¿Como estais?" Como Berenice se dignó a flotar hacia abajo y aisintió en dirección a Rhadamanthys. "Son realmentes los tios que estamos buscando, Jaoh."

"¡Basta de misterios!" cortó Kanon. Comenzaba a hartarse de la situación. "Ya que vosotros, chicos, estáis tan bien informados sobre nuestras personas, ¿os importaría aclararnos la situación también a nosotros? No puede haber una conversación provechosa cuando sólo una de las partes conoce lo que está suceciendo, ¿no estáis de acuerdo?"

"Si," añadió Rhadamanthys. "Coma Berenice, Jaoh del Lince, ¿juran ustedes solemnemente que el testimonio que van a dar a la Corte Menor Local será la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, con ayuda de vuestras deidades elegidas?"

Jaoh y Coma se miraron el uno al otro, luego a Kanon, que se encogió de hombros como diciendo 'os lo dije'.

"Como desees," dijo Coma, y juraron.

Rhadamanthys enrojeció; Kanon contó cerca de seis juramentos que hasta ahora no conocía, y trató de memorizarlos.

"¿Es suficiente o más?" preguntó Jaoh.

"Suficiente," se apresuró a decir Kanon. "Ahora, vayamos al grano, ¿de acuerdo?"

"Bien," dijo Jaoh. "Deja que Atlas lo explique, es nuestro jefe, después de todo... ¿Atlas? Ey, ¿Atlas? ¿Y ahora dónde está?"

Ambos se giraron alrededor varias veces, confusos.

"No puedo creerme esto," gimió Coma. "Nos ha dejado. Nos ha dejado en esta situación. ¡Ahora espera que regrese y te agarre, Atlas, y entonces pagarás por todo!"

"¿Quizás se perdió?" dijo Jaoh tímidamente.

"¿El? ¿Perdido? ¿Realmente te lo crees? ¡Conoce todos esos pasajes dimensionales y salidas traseras mejor que nosotros! Es por eso que es el jefe, ¿recuerdas?"

"Disculpadme otra vez, amigos," intervino Kanon. "Pero si estáis discutiendo sobre un miembro de vuestro grupo, simplemente él no pudo entrar aquí. Esas son las reglas de este sitio."

"¿Qué? ¿De qué estás hablando?"

"¿No sabéis leer?" preguntó Kanon grosero, y señaló algún sito a sus espaldas. "A veces es de utilidad saber algo sobre los sitios a los que vas antes de llegar allí sin idea."

Jaoh y Coma se quedaron mirando el gran letrero de neón, que, como el Reloj del Santuario, tenía la propiedad de que se podía ver desde cualquier sitio.

Decía: "Estación de Tránsito para Personas que Llegan en Parejas. ¡Disfruten de su estancia aquí!" Y más abajo, en letra pequeña: "Mantengan limpio el sitio al salir. No se olviden de aquellos que llegaran tras usted."

"¿Qué es eso?" balbució Jaoh.

"Exactamente lo que dice," explicó Kanon. "El sitio de los desafortunados que dejan la Tierra en pareja. De acuerdo con esto, todos llegan aquí -- y por supuesto en la cantidad de dos. Eso es lo que nos pasó a nosotros -- vi a este Espectro y nos lancé a una dimensión al azar, pensando que ambos moriríamos, y solo después me di cuenta de que, dado que salíamos directamente desde el Inframundo, morir parecía bastante imposible -- y al momento siguiente estábamos aquí. Ambos. Simple."

"Oh, genial, otra dimensión limitada," suspiró Coma. Entonces sus ojos se abrieron con sorpresa atrasada. "¿Que parejas? ¿Que estás insinuando? ¡No somos pareja!"

Jaoh se apresuró a asentir.

"¿Y nosotros parecemos una parejita, idiotas?" bramó Kanon. La habilidad limitada para pensar siempre le sacaba de sus casillas. "Todo lo que digo es que la gente llega aquí en parejas, ¡eso significa un número: dos! ¡Dos! ¿Conoceis ese número? ¡Y ninguna relación es obligatoria! ¿Sois idiotas o qué?"

"Si, lo somos," Coma asintió orgullosamente. Kanon se quedó sin palabras. "Somos I.D.I.O.T.A.S.(3) --Investigadores Dimensionales Internacionales Organizados. Trabajamos A Sueldo."

Kanon superó el fuerte deseo de taparle los oidos con sus dedos para impedir que su recalentado cerebro saliese fuera. Aparentemente, había llegado el momento de recordar los días que pasó entrenando a la entonces recientemente formada escuadra de Marinas de Poseidon.

"De acuerdo. I.D.O.T.A.S., debería haberlo supuesto. Todo correcto," dijo, lenta y deliberadamente. "Ahora, lo que haremos a continuación, será: Tu, Jaoh, vuelve a donde quiera que vengáis y dile a tu jefe que venga, también. Y tu te quedas allí, porque los dos no podréis entrar. ¿Entiendes?"

"¿Por qué yo?" protestó Jaoh.

"Porque te lo mando yo," dijo Kanon, la dulzura de su voz iba a provocarle caries. "Es realmente muy sencillo: vuelve, encuentra al jefe, quedate allí y espera. ¿Ok?"

Jaoh pensó en la posibilidad de que le dejaran solo en compañía de aquellos dos salvajes, y decidió que la tarea era realmente fácil. Al parecer, Coma seguía la misma línea de pensamiento, porque gritó, "Oh, ¡yo puedo hacerlo sin problema!", pero era demasiado tarde. Jaoh ya se había desmaterializado.

"Perfecto," Kanon se felicitó a si mismo. "Ahora, esperermos que ese Atlas no sea un Imbécil (4) Dimensional Internacional Organizado, Trabajando A Sueldo como estos dos."

Coma, ahora sin pareja, decidió quedarse quieto. Flotó hasta una altura relativamente segura, y se sentó en el aire, cruzando una pierna sobre otra. Su falda arruinó la última ilusión de decencia.

"Protesto ante esta insultante provocación contra la moralidad. Estamos siendo manipulados por este testigo," susurró Rhadamanthys a Kanon.

"Se admite," respondió Kanon entre susurros. Era la primera vez que Rhadamanthys y él alcanzaban algun acuerdo.

Afortunadamente, no fueron torturados por mucho tiempo. Aproximadamente una hora después, otra figura se materializó delante de ellos. Tenía una apariencia similar, consistente en extremada esbeltez, largas piernas, una mini-túnica y una armadura dentada. Todo eso mas la mata de adorable cabello amarillo provocaron en Kanon la fuerte impresión de un diente de león.

"¿Qué está pasando aquí?" demandó, mirando a su alrededor.

"Atlas, ¿no es así?" aventuró Kanon.

"Quizás," el diente de león le miró. "Jaoh se quejó de que hay algunos problemas por aquí, ¿es así?"

La pequeña lección sobre las características que aquel universo fue repetida.

"Ya veo," Atlas asintió. Parecía haberlo entendido al primer intento. Eso significaba que, o era más listo, o que la manera de hablar de Kanon, como si estuviese instruyendo a alguien de siete años de edad, resultaba exitosa. Kanon esperó en secreto por lo último. Los oponentes demasiado inteligentes no eran buenos. "Ahora", continuó Atlas, "supongo que deseais oír quienes somos y como llegamos hasta aquí."

"En realidad no," Kanon se encogió de hombros. "Ya sabemos quienes sois, y no nos importa como llegásteis hasta aquí todos vosotros." Atlas se giró hacia él sin entender. Kanon sintió la extrañana necesidad de ser caritatuvo y añadió: "Pero realmente desearíamos saber por qué estáis aquí y qué queréis de nosotros. ¿Hace una taza de te?"

"Hum... ¿hay alguna otra opción?"

* * *

Unas cuantas horas después, en la cocina de la estación:

"... y entonces, y entonces acabó '¡boom!', cerré los ojos, los abrí -- y allí estábamos en el Infierno, ¡los tres! Y había un imbécil delante nuestro con un, chisme, un lágigo y sujetaba un, comosellama, un libro bajo el brazo, y dijo 'Bienvenidos al Inframundo', y nosotros dijimos, 'largo, queremos volver a casa', y entonces él dijo 'parad los caballos, vuestros contratos no han finalizado', y nosotros dijimos '¡que te den por saco, si lo están!', y entonces él nos alargó nuestros, er... comosellama, contratos, justo bajo la nariz, y allí estaba esa pequeña cosa al final de cada uno, en letras pequeñas... ap... apédice, si," Atlas movió sus manos ampliamente en el aire, volcando varias botellas vacías de whisky. "Y allí estábamos, en que no nos podíamos ir a casa, y tampoco ir a ver a aquel tipo que nos contrató y explicarle con las palabras más fuertes posibles, que el muy bastardo mejor se consiguiese un ejército de fieles si no podía permitirse contratar mercenarios, porque no es justo engañar a la gente con contratos trucados, ¡si no tienes dinero para pagarles! ¡Es un condenado crimen, lo juro!"

"... Lune," Rhadamanthys asintió con conocimiento.

"¿Que?" Atlas y Coma le miraron furiosamente.

"El contrato. Es el estilo de Lune, por si os interesa. Es un as en el juego de los contratos trucados, vaya si lo es."

"¿Ese es?" dijo Atlas amenazadoramente. "Pero no te preocupes, colega. Hablaré con él a mi regreso. Gracias por la información."

"De nada. Salud."

Kanon escuchó, en silencio, acariciando su vaso y guardando en su mente todo lo que escuchaba. Era siempre muy razonable tener una imagen directa de la situación, en caso de que necesitara tomar ventaja de ella.

"Lo que yo digo es, ¿por qué volver a él? Yo, bueno, pensaba que estaríais felices de salir del negocio del Inframundo," Kanon condujo la conversación en la dirección que necesitaba.

"¡Buena pregunta, colega!" Atlas le golpeó en el hombro, tirando más botellas. "Este tipo, Lune, vino a nosotros después de aquella, cosa, esa revolución en el Infierno, y nos ofreció rastrear y traer a algún dolor en el culo y un juez fugado -- aquellas fueron sus palabras, no las mías," sonrió feliz. "Y dijo que el Inframundo cubriría nuestros gastos de aquel trato anterior, y que incluso ganaríamos algún dinero por este. Así que... ¿en que estaba?... Ah, colegas, ¡mejor será que recojáis vuestras cosas y le digáis adios a este sitio!"

"Pero yo no quiero," dijo Rhadamanthys de repente. El licor le afectaba también, cambiando su manera de hablar del abogado a una humana. "Nunca tuve vacaciones en toda mi vida. Y dejé mis expedientes sin guardar con la prisa y todo eso de aquella guerra -- sin duda que esas comadrejas de Minos y Aiacos ya me habrán robado mi clientela."

"Vamos, Rhad, se que realmente no quieres decir eso. Quieres ir a casa, en verdad. Este estilo de vida tan tranquilo no es para ti, ¡tu eres el luchador! Además, no creo que vayas a rendirte ante MInos y Aiacos y dejar que se apoderen de todo lo que te pertenece," la cantinela de Kanon era lo suficientemente persuasiva para hacerle creer a él en ella, incluso. Kanon sabía que tenía el don de convencer a la gente para creer en cualquier cosa, y nunca dudaba en usarlo. Sin embargo, no usarlo cuando trataba con gente que firmaba contratos con Lune dos veces, era un pecado, en opinión de Kanon. Si dejaba pasar la oportunidad, perdería todo el respeto que tenía por si mismo.

"Oh, no se. Quizás tengas razón," dijo Rhadamanthys reluctante.

"¡Por supuesto que la tiene, colega!" Atlas mostró una reluciente sonrisa de borracho. "Mejor escucha lo que dice tu inteligente amigo, Señor Abogado."

"Gracias por el apoyo," Kanon sonrió tiernamente. "Ahora, Rhadamanthys querido, regresemos y enseñémosles quien manda, ¿lo haremos?"

"¿Pero no se supone que deberíamos limpiar esto un poco?" Rhadamanthys aún se resistía débilmente; su sentido innato del abogado del 'aquí-huele-a-pescado-podrido' no se había desvanecido del todo incluso por el exceso de alcohol.

"Oh, por favor... olvídalo, Rhad. ¿No te acuerdas cómo estaba el lugar cuando llegamos? Ningún sitio donde poner los pies, todo lleno de cascotes de botellas de cerveza. Limpiamos tras los anteriores ocupantes, y eso es suficiente, si quieres saber mi opinión," Kanon siguió presionando, alegremente.

Su hubiera habido alguien de las Marinas de Poseidon en el grupo, en ese momento este hubiera salido corriendo desesperado buscando un escondite con salvaje horror en sus ojos. Kanon estaba siendo simpático. Tan simpático que, para cualquiera que lo conociese, sonaría una campana alta y clara avisando de que Kanon estaba guardando toda su rudeza para más tarde.

Pero ni Rhadamanthys ni los I.D.I.O.T.A.S. sospechaban nada, y la pequeña e inestable -- literalemnte -- compañía finalmente retomó el camino a casa -- a través de varios universos y dimensiones, ya que solo los I.D.I.O.T.A.S. conocían el camino.

Y, en algún universo sin nombre, Kanon paró de repente, casi tumbando a Coma, que era quien le llevaba, miró a su alrededor y anunció en voz alta: "¡Digo! Conozco esta dimensión, y desde aquí puedo encontrar el camino por mi mismo. Gracias por acercarme, pero ahora debo deciros adiós."

"¿Qué crees que estás..." comenzó Coma, con los ojos y la boca muy abiertos por la sorpresa -- que se abrieron aún más cuando Kanon le pateó la entrepierna.

Coma se encogió, boqueando y maldiciendo aquella armadura defectuosa que no tenía protecciones vitales; todo lo que pudo hacer fue mirar como la melena azul de Kanon se desvanecía en la dimensión vecina.

Su alegre grito "¡Adieu, I.D.I.O.T.A.S. del culo!" pronto resonó lejos también.

"Afortunado bastardo," dijo Rhadamanthys con envidia. "Debería haber acudido a las clases de viaje dimensional por mi mismo. Quiero hacerlo desde hace mucho tiempo, pero siempre estoy tan ocupado..."

"¡Oh, cállate!" gruño Atlas, sobrio de repente y contra su voluntad, y sacudió violentamente al Espectro, a quien tenía que cargar. "Mejor que no intentes hacer lo mismo o algo parecido, ¡o me verás realmente enfadado! Y Coma -- tu eres un idiota natural, por supuesto, pero espero que todo salga bien, a pesar de tus esfuerzos por arruinarlo todo. Ese infeliz no tiene ningún sitio donde ir salvo su dimensión natal, de todas formas -- y allí es donde vamos a ir, también. Nos dijeron que le llevásemos a esa dimensión, así que el contrato será debidamente cumplido. Nadie nos dijo que le llevásemos personalmente... Pero eso no significa que te vayamos a dejar escapar, ¿me oyes?" y apretó a Rhadamanthys aún más fuerte.

"Si yo no me iba..." dijo Rhadamanthys con reproche.

* * *

Al principio, Kanon pensó en ir al Santuario, pero entonces cambió de opinión. Después de la Exclamación de Atenea, la existencia del lugar era cuando menos cuestionable, así que Kanon decidió que había llegado la hora de visitar a su antiguo jefe. Existía la pequeña posibilidad de que Poseidón no estuviese particularmente contento y hospitalario cuando le viese, a pesar de todo. Aún así, Kanon estaba seguro de que se las arreglaría. Después de todo, siempre lo hacía, incluso en el Santuario tras la guerra con Poseidon -- bueno, sin tener en cuenta el pequeño accidente con Milo. Pero aún así, el Caballero de Scorpio se rindió, eventualmente, y curó las heridas que le había causado (incluso, sin saberlo, sanó la caspa de Kanon, que se había desarrollado después de años de lavarse la cabeza con agua salada. Entre los muchos vicios de Milo, la precisión y el cuidado nunca estuvieron en la lista). Así, Kanon decidió que podía contar aquello como una victoria.

Acabó materializándose en el camino, que llevaba a la casa Solo, y aterrizó justo delante de una figura estilizada, que estaba caminando pacíficamente por el sendero. La aparición de Kanon, naturalmente, le hizo detenerse.

Kanon miró a la figura, un mal sentimiento llamado nostalgia inundando su corazón. Ese pelo lavanda, aquellos ojos unicos como dos frambuesas... Así, como hay algunas dimensiones que pueden parecer iguales, decidió hacer la prueba del "100% seguro".

Alzó sus manos hacia delante en la clásica pose 'muerto viviente' y ladró roncamente:

"¡Buuuu!"

"¡Ack!" Sorrento de Siren saltó varios metros hacia atrás, agarrándose el corazón. Las diminutas perlas de sudor decoraban su cabello y frente.

Kanon sonrió. Estaba en casa -- y muy poco había cambiado allí.


Fin del capítulo 7.


Notas de traducción:

En primer lugar, disculpas por los términos jurídicos, lo poco que se lo he sacado de las pelis de juicios y tal. No es lo mío  Y ahora:

(1) April's Fools Day en el original... ^^;;;

(2) En el orgiginal Rhad les pide que den su nombre para el acta, no para la grabación, pero si lo traducía así, el siguiente chiste perdía su gracia.

(3) En el original, Kanon llama a Jaoh y a Coma "dumb" ('tontos') y ellos responden que lo son, son D.U.M.B. (Dimensional Universal Mercenary Brigade) Intenté adaptarlo lo mejor posible al español, pero no quedó tan bien. ^^;;;

(4) Otra vez un juego de palabras; Kanon sustituye "Brigade" ('brigada') por "Bugger" (por decirlo finamente, 'infeliz') como última palabra de las siglas D.U.M.B.


Disclaimer: Saint Seiya is the property of Kurumada Masami, Shueisha and Toei Animation.


This page belongs to Saint Seiya Archive at http://www.saint-seiya.de

© by Torquemada - Email: llareggub@gmx.net